
Soy ave de paso; lo he sido siempre, en mis años de colegio, en mis prácticas hospitalarias y lo sigo siendo ahora. Mi nómada existencia se alimenta del cambio; mi alma permanece en un estado dinámico imposible de controlar. Los juegos de infancia han terminado y ante mí se presenta sin escrúpulos la realidad. La esencia impaciente con el tiempo tomará su forma original. Me detengo por un momento he impongo el paso sin miedo pero con un toque de inseguridad. Soy ave de rapiña alimentándose de migajas esparcidas en la arena a expectativa del próximo paso. Y durante los colindantes años me entregare por completo a la esclavitud de una rutina inconstante que me permitirá caer en el sedentarismo que la multitud tanto aprecia y añora.

A pesar que a veces me llama la atención ese concepto, el sedentarismo monótono de las masas, nunca quiero llegar a caer en él….quiero seguir elucubrando incoherencias desde el desasosiego o desde la plenitud….prolonguemos este estado de aves anacoretas lo más que nos sea posible….